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ÉTICA EN LA GESTIÓN PÚBLICA: REFERENCIA DE DIÁLOGO DE SABERES EN EL POSTDOCTORADO EN GERENCIA PÚBLICA Y GOBIERNO

Dra. Milagros Villasmil
Postdoctora en Gerencia Pública y Gobierno

Como parte de los ejes temáticos del Postdoctorado Gerencia Pública y Gobierno de la URBE, lo constituye la  Ética en la Gestión Pública; tema que en la actualidad, representa el hilo conductor en la transformación y redefinición ética, como fundamento y perspectiva en la Gestión de lo Público; y que es de gran impacto si se quiere alcanzar un espíritu ético en quienes lideran sus destinos. En este sentido, la importancia de la ética refleja una de las tendencias de los Estados que buscan responder a los imperativos de la formación de una conciencia moral de la vida política, económica y social, en la atención de lograr consensos, compromisos y responsabilidades en el gerente de las organizaciones que integran este sector. Desde este punto de vista, la ética ha sido puesta y se pone a prueba de manera permanente en la administración pública al estar marcada dicha gestión por la discrecionalidad con la que trabajan los funcionarios y empleados públicos, lo cual refuerza la necesidad de educar en valores y desarrollar la ética profesional en las instituciones del Estado.

Con base a estas consideraciones previas, para abordar el estudio de la dimensión ética en particular del Estado, resulta necesario partir desde los planes de desarrollo de la nación; que para el caso venezolano establece en su Primer Plan Socialista (PPS) El Proyecto Nacional Simón Bolívar para el periodo (2007- 2013), quien orienta a Venezuela hacia la construcción del Socialismo del Siglo XXI, tal dialéctica debe llevarnos a fundar la convicción de que si nosotros mismos no nos cambiamos, de nada valdría cambiar la realidad exterior. En esta dialéctica del Proyecto Ético Socialista Bolivariano aparecen varios desafíos, entre ellos:

La construcción de un Estado ético, vale decir, de una nueva ética del hecho público. Un Estado de funcionarios honestos, eficientes, dando más de vida, en la relación con el pueblo y en la vocación del servicio que prestan a los demás. Un Estado del cual se sienta parte el ciudadano. El Estado está llamado a ser el espacio ético por excelencia, si no lo es, el ciudadano no tendrá motivo para serlo. En apoyo a esta tesis, Bocaranda (2010), refiere que para que un Estado sea “Ético” es preciso que los valores y los principios morales se constituyan en elemento de su esencia, de tal forma que, al ser definido, necesariamente lo ético participe con lo jurídico en la definición del Estado. En consecuencia, uno de los principales retos que afronta la ética pública, es no sólo el establecimiento de los valores mediante un código o ley, sino su interiorización en las personas, sensibilizando sobre la importancia de mejorar su actitud por el bien del servicio público integrando  cualidades éticas en la vida de los servidores sobretodo de aquellos que han vivido sin principios y valores éticos.

Como reflexión final se establece que la ética aplicada a la función pública es de vital importancia porque tiene como eje central la idea de servicio, es decir, las tareas y actividades que realizan los servidores públicos están orientadas a la satisfacción de la pluralidad de intereses de los miembros de la comunidad política. Es un factor esencial para la creación y el mantenimiento de la confianza en la administración y sus instituciones. También es un instrumento clave para elevar la calidad de la política y la gestión pública gracias a la conducta honesta, eficiente e integra de los servidores públicos. Con estas líneas que representan parte del quehacer del Postdoctorado Gerencia Pública y Gobierno, he querido compartir algunas de mis experiencias como aporte y motivación a la indagación en esta temática de interés para una sociedad que se muestra más sensible hacia conceptos como Estado ético, valores, principios morales y transparencia, entre otros.

 

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  1. ANNY VARGAS

    8 septiembre, 2013 at 20:30

    Nuestra sociedad, ha vivido una gama de experiencias, las cuales han convulsionado las más profundas raíces socioeconómicas y sobre todo las culturales; y el Servidor Público se ha visto cada día más vulnerable al mal, del cual nadie puede mantenerse ausente o alejado, ya que como lo sostiene Maquiavelo: “la intrínseca necesidad de la existencia del mal”, (el mal es necesario); lo que se pone en cuestión del bien y el mal, es la actitud del Servidor Público frente a tales situaciones, puesto que al confrontar sus valores con el conjunto de presiones que la realidad ejerce sobre ellos es que sabremos de que tamaño o cuan sólidos son los valores propios. Penosamente, la sociedad en general tiene la percepción negativa y adversa del quehacer gubernamental debido a los problemas de corrupción, opacidad y discrecionalidad, y a la deficiente cultura de rendición de cuentas en el sector público. Se hace necesario mejorar la organización y la operación de sus instituciones, de sus recursos y gestión, a fin de que el estado pueda brindar el bienestar social que los ciudadanos necesitan, donde el factor moral constituya uno de los elementos primordiales de los programas y políticas de Gobierno.